lunes, 19 de septiembre de 2011

SOLIDARIOS CON LAS OPINIONES DE ELINOR MONTES

Corrupción Totalitarismo y Democracia

Quienes dicen que esto es una continuidad porque antes también había corrupción, niegan lo que significa la corrupción en la democracia y en el totalitarismo.

La corrupción existe en todos los sistemas políticos, es parte de la naturaleza humana, sólo que en la democracia la corrupción es un delito controlado y severamente castigado por las instituciones del Estado gracias a la separación de poderes y al respeto del Estado de Derecho en cambio en el totalitarismo la corrupción es intrínseca al régimen, es una táctica de soborno-chantaje que garantiza la lealtad a la jefatura única, por ello las instituciones del Estado-partido garantizan su impunidad.

Durante la democracia que vivimos hasta 02-99, el uso en una campaña electoral de unos jeeps comprados con la partida secreta de un Ministerio fue un escandalazo y el ministro que lo hizo fue enjuiciado y condenado por peculado de uso, hoy el peculado en todas sus modalidades es parte de la política de los funcionarios del Poder Público rojo con la totalidad de los bienes públicos a su cargo, quienes los usan para enriquecerse, imponer su ideología y conculcar la libertad, la justicia, la igualdad y la paz.

Durante la democracia era impensable que los recursos de la Nación fuesen usados y despilfarrados como si fuesen de la propiedad del presidente, de hecho, cuando se denunció que un presidente había entregado Bs. 250.000 de la partida secreta a la presidente de Nicaragua para preservar la democracia allá y en consecuencia en Latinoamérica, fue separado del cargo, enjuiciado y condenado lo cual hoy es imposible y lo peor es que se ven como normales prácticas profundamente corruptas como la celebración de contratos con otras naciones en perjuicio de los venezolanos, así como el “regalo” y despilfarro de los recursos que el régimen está obligado a invertir en nuestro desarrollo y bienestar. Y que decir de las innumerables denuncias contra la nomenclatura roja en el ámbito nacional e internacional por apropiación, cobro de comisiones, entrega de contratos sin licitación, enriquecimiento sin causa, peculado, abuso de poder, contrabando, nexos con el narcotráfico, guerrilla, terrorismo, etc., no sólo es que no se abren las investigaciones correspondientes, sino que desde las instituciones rojas del Estado-partido se descalifica como desestabilizadores, golpistas, etc., a los países (en especial EEUU), organizaciones y particulares que denuncian y si es posible hasta se les enjuicia y encarcela.

En el totalitarismo, a diferencia de la democracia, la corrupción no se controla ni se combate, el daño moral y material que se infringe es incalculable, la corrupción y la depauperación de la gente son políticas de Estado, la honestidad se castiga y el desarrollo, el bienestar, el bien común y la paz son irrealizables. El tenga ojos que vea y el que tenga oídos que oiga.

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